Poner en práctica las palabras de Jesús.

Sábado 10 de septiembre – Poner en práctica las palabras de Jesús.

Manuel Frutos LC
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, Dios mío, enciende mi corazón con el fuego de tu amor a fin de que, amándote en todo y sobre todo, pueda obtener aquellos bienes que no puedo por mí mismo ni siquiera imaginar y que has prometido Tú a los que te aman. No es fácil tomar la cruz y seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo; es un camino duro, arduo, hay que estar dispuesto a cumplir con todo lo que tu Hijo nos enseñó; hay que tener dispuesta la vida contra los sufrimientos, contra los peligros y ofrecerse hasta la muerte. Señor, concédeme la fuerza y la voluntad para continuar por el camino al que me estás llamando. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.
¿Por qué me dicen “Señor, Señor”, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.
Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

El evangelista Lucas se nos acerca el día de hoy con una parábola cuyo mensaje es claro y directo: hay que poner en práctica las palabras de Jesús, ya que éstas son el fundamento más sólido de la vida del creyente y, por tanto, el mejor criterio para distinguir los buenos de los malos seguidores del Señor. Por las obras se reconoce al seguidor de Jesús: «No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos».
Los que escuchamos las enseñanzas de Jesús debemos elegir. Debemos definir nuestro estilo de vida frente a otras formas de vivir. La elección es clara se trata de seguir el camino de la vida, haciendo la voluntad de Dios y poniendo en práctica las enseñanzas de Jesús. Esto implica esfuerzo, perseverancia y mucha fuerza de voluntad. El mundo de hoy empuja precisamente al lado contrario: todo vale, moral distraída, egoísmos, luchas … este modelo de vida es al que el auténtico seguidor debe enfrentarse. No será fácil, pero a Dios le agrada el esfuerzo y la voluntad de seguir sus pasos. Todo arrojo metido en ello forma parte de ese camino que Dios nos dibuja a cada uno en nuestras vidas.
En este punto, cabe preguntarse ¿Soy un auténtico seguidor de Jesús? ¿Hacia dónde estoy dirigiendo mis esfuerzos? «El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón», ¿puedo decir que el bien está en mi interior? O por el contrario, ¿el mal está en mi corazón? ¿Estoy poniendo alguna medida para no dejarme llevar por esas otras formas de vida, esas formas de actuar, contrarias a lo que Jesús me está indicando? ¿He detectado con claridad qué aspectos me cuestan más? ¿Estoy luchando contra ellos?

«En un mundo, a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y el poner en práctica la voluntad de Dios. Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, de empatía, de compasión, de misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración..» (Homilía de S.S. Francisco, 24 de diciembre de 2014).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy realizaré al final del día un buen examen de conciencia donde acogeré con paciencia y sencillez todas mis dificultades, pecados, debilidades y fallos; escogeré la imperfección que considere más dominante y orientaré mi trabajo en los próximos días hacia una virtud enfrentada para luchar contra él.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.