tempestades

Sábado 17 de abril de 2021 – Dios está conmigo.

H. Francisco J. Posada, L.C.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

 

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, tengo miedo porque hay muchas cosas que no controlo, tengo dificultades que me son difíciles de entender y pienso que hay gente en contra mía. Te pido la gracia de una fe más fuerte en Ti que me lleve a dejarte entrar en mi vida y que llegue a un puerto seguro contigo.

 

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 6, 16-21

Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: “Soy yo, no tengan miedo”.  Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando no tenemos a Dios nuestra barca está a merced de las tempestades que pueden ser físicas o espirituales. Esto nos pasa porque no tenemos la fe suficiente para dejar que Dios actúe en nuestra vida y nos saque de apuros. Una vida donde Dios está presente es una vida en la que no hay miedo porque con Él no tememos nada y la fe nos puede llevar a hacer grandes cosas por el reino de Cristo. Nuestro camino de fe no es fácil y las tempestades que nos salen en el rumbo nos pueden sofocar.

Para sacar el miedo o la inseguridad necesitamos invitar a Dios a nuestra barca, claramente Dios podría tomar el timón y guiar, pero creo que prefiere ser tripulante y dejar que nosotros tomemos el rumbo para llegar a un buen fin. Jesús no nos dejaría caer en el hoyo, nos aconsejaría, recomendaría mejores rutas, sin embargo, no nos puede obligar a hacerlo bien. Este tripulante es una persona exigente que nos manda seguir el camino del amor.

Después de tantos signos como la multiplicación de los panes y su caminata sobre las aguas nuestra fe tiene evidencia para creer las cosas futuras. Pidámosle al Señor una fe que sea a toda prueba porque la vida nos pondrá tempestades y el recuerdo de los momentos en los que Dios ha actuado nos ayudarán a crecer y madurar nuestra fe adulta.

«Jesús quería enseñar esto a Pedro y a los discípulos, y también hoy a nosotros.  En los momentos oscuros, en los momentos de tristeza, Él sabe bien que nuestra fe es pobre —todos nosotros somos gente de poca fe, todos nosotros, yo también, todos— y que nuestro camino puede ser perturbado, bloqueado por fuerzas adversas. ¡Pero Él es el Resucitado! No olvidemos esto: Él es el Señor que ha atravesado la muerte para ponernos a salvo. Incluso antes de que nosotros empecemos a buscarlo, Él está presente junto a nosotros. Y levantándonos de nuestras caídas, nos hace crecer en la fe. Quizá nosotros, en la oscuridad, gritamos: “¡Señor! ¡Señor!”, pensando que está lejos. Y Él dice: “¡Estoy aquí!”. ¡Ah, estaba conmigo! Así es el Señor.»

(Ángelus de S.S. Francisco, 9 de agosto de 2020).

 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

 

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Llevar una imagen de Jesús en mi cartera, coche, etc., para que me recuerde su presencia en mi vida, sobre todo en los momentos de dificultad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

 

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

 

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.