Sábado Santo 16 de abril de 2022 – «No está aquí. Ha resucitado»

Érick Flores, LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Buen día, Señor, hoy vengo a tus pies con gran confianza. Deseo que me llenes de tu Espíritu. Quiero dedicar unos minutos para contemplar las maravillas que has hecho en mi vida y en el mundo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 1-12
El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: ‘El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar'». Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los once y a los demás. María Magdalena, Juana y María, la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.

Palabra del Señor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Las mujeres recuerdan las palabras del Maestro, comparten con los discípulos y uno de ellos corre al sepulcro, mientras que los otros dudan. Son tres momentos que el Evangelio menciona, son tres elementos que posiblemente Jesús quiere que reflexiones en este momento, tal vez son otros. El primer momento se trata de recordar el mensaje de Cristo. No todo lo que escuchamos se nos queda en la memoria. Algunas veces compartimos unas experiencias que se han vivido con otros, a veces pasa que yo o la otra persona no lo recuerde. Es distinto lo que sucede con las mujeres del Evangelio. Las palabras del Amigo como semilla han sido depositadas en la tierra fecunda dentro de la mente y del corazón. Busquemos recordar las palabras que Jesús nos dice, porque serán un impulso de esperanza para el espíritu en los momentos de oscuridad y tristeza.

En segundo lugar, las mujeres forman parte de una comunidad y quieren hacer saber que el Maestro Bueno aún está entre nosotros. La alegría es un fruto del Espíritu Santo, se vuelve una manifestación de la presencia de Cristo en sus vidas. En este momento de oración, hoy Sábado Santo, callemos las tristezas y demos espacio a la voz que nos recuerda que el Amigo no nos abandona, no traiciona, pues está siempre con nosotros porque ha resucitado.

En tercer lugar, al momento de compartir la palabra de Dios que ha sido puesta en nuestros corazones, no caer en el error de que todos entenderán. La fe es de aquellos que son como niños. Tomemos como ejemplo a San Pedro que corre a la escena como el niño que sabe que le espera un regalo debajo del árbol de navidad. Pedro, a mi parecer, tiene un corazón y mente que se asombra, sorprende y maravilla por los acontecimientos de nuestra fe. Es Pedro el primero de los discípulos que quiere abrir el regalo de la resurrección.

En este momento busquemos recordar las palabras del Amigo, palabras que han conmovido nuestro interior. Las palabras del Maestro suscitarán un impuso y deseo de compartirlo con mis amigos, familia, compañeros, colegas… Por último, al recibir la Buena Noticia de la Resurrección, corramos a todos los rincones de nuestra vida para descubrir con asombro, sorpresa y maravilla la presencia de Cristo resucitado que está en nosotros.

«¡Qué bonito es pensar que se es anunciador de la resurrección de Jesús no solamente de palabra, sino con hechos y con el testimonio de la vida! Jesús no quiere discípulos capaces solo de repetir fórmulas aprendidas de memoria. Quiere testigos: personas que propaguen esperanza con su modo de acoger, de sonreír, de amar. Sobre todo de amar: porque la fuerza de la resurrección hace que los cristianos sean capaces de amar incluso cuando el amor parece haber perdido sus razones. Hay un «más» que vive en la existencia cristiana y que no se explica simplemente con la fuerza de ánimo o un mayor optimismo». (S.S. Francisco, Catequesis del 4 de octubre de 2017).

 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

 

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar un misterio del Rosario por las personas que no han recibido el mensaje de la fe, el mensaje de la resurrección.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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