Una vocación sacerdotal que nació en El Salvador

El sábado 24 de agosto, tuvo lugar la ordenación diaconal de Roberto José Villatoro en El Salvador. Roberto inició su caminar en el Regnum Christi desde niño. Cuando ingresó al ECYD escuchó el llamado de Dios al sacerdocio y decidió seguirlo. Es la primera vocación salvadoreña que tiene sus raíces en este apostolado.

La misa fue concelebrada por Mons. José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador, el P. Eduardo Robles-Gil, L.C., director general de la Legión de Cristo y del Regnum Christi, Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, obispo de Querétaro, el P. Noel Quezada, L.C., superior de la comunidad de sacerdotes de legionarios en El Salvador, entre otros.

Durante la homilía, Mons. Escobar se refirió a la elección que desde siempre hizo Dios, primeramente de la familia que ha sido escogida para que uno de sus hijos se consagre como ministro de Dios y posteriormente hizo énfasis en que éste es un «privilegio especialísimo».

Invitó a los presentes a detenerse a pensar, qué significa el sacramento del orden diaconal. «La diaconía es el servicio», expresó. Para explicarlo con claridad citó fragmentos de El placer de servir, de Gabriela Mistral: “Toda la naturaleza es un anhelo de servicio; sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco. Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú. Aquél es el que critica, éste es el que destruye, sé tú el que sirve”.

Mons. Escobar agregó que el diaconado es la elevación del servidor. Que el diácono se santifica en el servicio, y explicó que, durante la ceremonia, mientras que el que está siendo ordenado, está postrado en el suelo, en un gesto de humildad total y de entrega; la comunidad se inca para invocar a los santos y con ellos a la Trinidad, para suplicar por su consagración y santificación.

En la ceremonia de ordenación, «el diácono es consagrado en Cristo, se vuelve otro Cristo, por Cristo y para Cristo. La misión del diaconado es la misma misión de Jesús, es una participación en su misión», aseguró Monseñor. Para enfatizar, hizo alusión al evangelio de san Mateo 20,28: “El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir”.

 

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Muy especialmente explicó que el diaconado no es un estado transitorio mientras se ordenan como sacerdotes, sino que siguen siendo diáconos para siempre, pues el servicio es lo que los une con Cristo plenamente.

Se refirió a la carta de san Pablo a los filipenses que dice: “Se despojó de sí mismo, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, para salvar a los hombres y elevarlos a la dignidad de hijos de Dios. «Éste es el máximo servicio; qué dicha estar unidos a Cristo para continuar su obra», agregó.

Al ser ordenado diácono, el padre Roberto será enviado para ejercitar un triple servicio o diaconía, el servicio de la caridad, el de la eucaristía y el de la palabra. Como un maestro a su alumno, el arzobispo recomendó al padre Roberto tener la mayor delicadeza devoción y amor a la eucaristía; y que, como servidor de la palabra, debe hacerla suya, interiorizarla y transmitirla a los demás, no sólo con lo que predique sino con su ejemplo de vida.

«Cumplir a cabalidad con este servicio triple es humanamente imposible sin la gracia de Dios, que es su santo espíritu el que posibilita el cumplimiento, y que hay dos elementos que posibilitan este servicio santo: el celibato y la oración. El celibato es un don de Dios que vuelve a la persona verdaderamente fecunda en la paternidad para con sus hermanos, y que por eso se le llama Padre, al sacerdote. La oración, por su parte, es un diálogo con Cristo, que no es para con él mismo sino para los demás, y que ese diálogo con Dios debe ir en aumento cada día más».

Por último, Mons. José Luis hizo alusión a que el mismo día que se celebra a san Pablo apóstol, Roberto José se estaba convirtiendo en un apóstol también. Pidió a la Virgen del Carmen y a San Óscar Arnulfo Romero, en el primer año de su canonización, que intercedieran por el nuevo diácono, por todos los sacerdotes para que puedan cumplir su misión con fidelidad y por todo el pueblo santo de Dios para que obtenga su bendición.

Después de la ordenación, el P. Roberto Villatoro, agradeció a todo el Regnum Christi y a las personas que estuvieron pendientes de la ordenación y expresó la importancia que tuvo para él haber sido ordenado junto a su familia y amigos, en El Salvador. Finalmente pidió la bendición de Dios para todos.