Viernes 10 de junio – Ocasión de pecado

H. Cristian Gutiérrez, LC

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino! 

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Gracias, Señor, porque de nuevo puedo estar a solas contigo en oración. Gracias por todos los beneficios que me has concedido. Quiero estar junto a Ti. Te necesito y sin Ti nada en mi vida tiene sentido. Por ello acudo para suplicarte permanente tu compañía . Aumenta mi fe, mi confianza y mi amor. Enciende en mí un celo cada vez más ardiente por la salvación de las almas y una pasión irresistible por Ti y por tu Reino.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 5, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo en caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

En este Evangelio me diriges un mensaje fuerte. Quisiste dármelo para que así pudiera vivir una mejor amistad contigo. A veces los que me quieren no temen decirme cosas difíciles porque  me harán bien. De igual forma, en este pasaje me hablas como el Padre que busca lo mejor para su hijo y le previene del mal que le puede acontecer. Un peligro que se acerca,. no por descuido del Padre, sino por rebeldía del hijo.

Hoy me invitas a cooperar contigo para descubrir y sacar de mi vida todo aquello que pueda ser ocasión de pecado. No es masoquismo a lo que me invitas. Me prometes demasiado como para no arriesgar algo por Ti: el ciento por uno y la vida eterna. Me pides sacrificio, pero en vista de mi bien, de mi felicidad. No eres un Dios que se dedica a dar prohibiciones, eres el Dios que hace todo lo posible por la libertad de sus hijos.

Ayúdame, Señor, a descubrir todo aquello que hay en mí que te ofende. Tú quieres que junto a Ti colabore en la obra de mi santificación. Tu gracia nunca me falta, por el contrario, me la brindas en abundancia. Sólo me hace falta recibirla y con ella ayudarte a desterrar el pecado de mi vida. Dame tu fuerza para ir poco a poco cortando, arrojando de mi vida el pecado que tanto dolor te causa, y que tanto me perjudica.

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ofreceré la visita al Santísimo Sacramento para reparar el Sagrado Corazón de Jesús por mis pecados.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.