nuestra fe no tiene límites

Viernes 4 de mayo de 2018 – La fe es la fuerza del cristiano.

San Felipe y Santiago, apóstoles

H. Rogelio Suárez, L.C.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, creo en Ti, pero ayúdame a creer con firmeza. Espero en Ti, pero ayúdame a esperar sin desconfianza. Te amor, pero ayúdame a no volver a ofenderte.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 14, 6-14
En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.
Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta». Jesús le replicó: «Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y toda vía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Cuántos años llevamos con Cristo y todavía no lo conocemos? Muchas veces queremos, como los discípulos, ver y conocer con claridad a Dios. «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta» hoy en día diríamos: Señor, mándame una señal… que te pueda ver, etc. Nos puede ocurrir que, después de un tiempo, nos vayamos acostumbrando, que nuestra fe poco a poco se apague. Es por eso que en este día la liturgia nos invita a detenernos un momento para poder medir nuestra fe.
El conocimiento de Cristo, implica en nosotros la fe, que es la que da sentido a la vida cristiana. La fe que nos impulsa a ir adelante, a confiar y a no tener miedo. «La fe es la fuerza del cristiano», es lo que le permite andar en su vida sin detenerse. Así como no tiene sentido tener un carro sin gasolina, no tiene sentido ser un «católico» sin fe. La fe no tiene límites, solo hace falta creer.
Pero eso sí, la verdadera fe no solo se profesa con la boca, sino también con la vida. La fe es bella cuando se vive. Hoy en día necesitamos católicos que transmitan la fe con su vida, dando testimonio del amor de Dios. Conozcamos a Cristo en la oración, para después poderlo transmitir a los demás con nuestra vida.

«Queremos concluir nuestra reflexión recordando el objetivo hacia el que debe orientarse nuestra vida: encontrar a Jesús, como lo encontró Felipe, tratando de ver en él a Dios mismo, al Padre celestial. Si no actuamos así, nos encontraremos sólo a nosotros mismos, como en un espejo, y cada vez estaremos más solos. En cambio, Felipe nos enseña a dejarnos conquistar por Jesús, a estar con él y a invitar también a otros a compartir esta compañía indispensable; y, viendo, encontrando a Dios, a encontrar la verdadera vida.»
(SS Benedicto XVI, Audiencia, 6 de Septiembre de 2006).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscar un tiempo para estar con Jesús Eucaristía para ver cómo se encuentra mi fe, cómo la estoy viviendo y qué es lo que haré para transmitirla con mi vida.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.